Como bien dicen, el “hubiera” no existe, y ciertamente es una
palabra que en ocasiones me hace desear que no existiera, y la razón es más que
obvia, ¿qué necesidad hay de fantasear,
soñar despierto con ciertas cosas que probablemente nunca ocurran?
Alguna vez escuchaba, que en el idioma japonés no existe el “hubiera”,
es práctico, como suelen ser los japoneses, hay que echarle un vistazo a su
tecnología y a muchos de los aportes que hacen a la humanidad, para darnos
cuenta porque en su idioma no existe el “hubiera”, ni tiempo para fantasear han
de tener.
En fin, en México, en la mayoría de los casos el hubiera se
utiliza cuando ocurre alguna desgracia, o para lamentarse: “No estuviera tan
pobre si hubiera estudiado”, “llegué tarde, me hubiera parado temprano”,
reprobé mi examen, hubiera estudiado”, y la lista sería interminable.
Pues bien, el tema del “hubiera” lo traigo a colación porque
últimamente ha venido a mi mente el recuerdo de una gran amiga, una mujer a la
que quería mucho y que desafortunadamente la llama de su existencia se apagó
hace algunos años, ella era muy linda, de temperamento recio algo tosca, pero
amable y muy agradable como persona, me gustaría revelar su identidad, pero en
este relato y en muchos otros que haré se inmiscuyen muchas personas a las que
tal vez no les guste lo que escribo y escribiré, es por ello que prefiero cambiar los nombres de
los protagonistas de mi historia por unos que si bien no son los reales si
serán aquellos nombres o adjetivos que describan a la persona en cuestión.
Bien, entonces, a esta mujercita que describí previamente a la
cual al día de hoy extraño mucho y que me gustaría contar la manera en la que
se fue, le nombraré: “Bella”, su novio al que en algunas narraciones previas ya
ha sido mencionado, lo nombraré: “Azael”, y posteriormente, algunos otros
personajes forman parte de este relato los nombraré pero bajo lo misma regla de
no revelar sus verdaderos nombres.
Era viernes, 9 de diciembre de 2011 para ser exactos, acudía
ver a Azael y a otros compañeros a su oficina en un reclusorio de esta ciudad (Cd
de México), allí lo conocí a él, en un juzgado penal, tiempo después conocí a
Bella, y posteriormente se la presenté a Azael.
En fin, en aquel tiempo, ni Bella, ni yo trabajábamos más en
el juzgado, el primero en salir fui yo, pues debía preparar mi tesis y
posteriormente mi examen profesional, Bella fue la siguiente en salir, pues
había encontrado un trabajo que le convenía más.
Como señalé anteriormente, acudí a ver a Azael, pues nos
disponíamos ir a una fiesta de fin de año en un salón al que asistirían abogados de diversas partes de
la ciudad pues estaban agremiados a cierta sección del Sindicato de
Trabajadores del Distrito Federal mismo que organizaba año con año el festejo.
Recuerdo que llegué al medio día, a la oficina de Azael,
platicamos, allí estaban: “Mandrilio” y “Reptilio”, los pasantes de Azael.
Entre bromas y pláticas llegó a hora de partir, eran las cinco de la tarde,
según nuestros cálculos llegaríamos a la fiesta a las seis de la tarde.
Ya en la salida de los juzgados, nos dirigíamos al
estacionamiento cuando, sonó el teléfono de Azael, lo contestó, era Bella, le
dijo a Azael, que se le había hecho tarde, que estaba en camino, él se mostró
enojado; a Bella la esperábamos hacía una hora, pelearon, Bella le pidió que
fuera por ella, Azael se negó, seguía molesto, siguieron peleando, después
colgó.
Le pregunté: ¿cuál era el problema? Visiblemente molesto me
contestó: Que no solo lo hizo esperar, sino que ahora ella le pedía que fuera a
alcanzarla a “Los reyes”, le contesté que, no exagerara, que técnicamente no lo
hizo esperar, pues después de tanto desmadre que echamos ni si quiera sintió el
tiempo de espera, además le dije, tenemos tiempo, la fiesta puede esperar,
vamos por ella, yo te acompaño, así el camino no se te hace tan tedioso.
Él seguía pensando, con la mirada perdida y aún con el enojo a
flor de piel, insistí: “anda, ¿ya te diste cuenta que vamos puros machos? hasta
parece que es fiesta gay, hace tiempo que no veo a Bella, tengo ganas de bailar
unas cuantas piezas con tu dama, es una fiesta recuerda que vamos a divertirnos
no a pelear”.
No sé exactamente cuántas
veces insistí, lo hice de una manera prudente, de tal modo que Azael no pensara
que yo tuviese un interés especial en Bella, luego de un rato, Azael le marcó
al celular de Bella, volvió a pelear y colgó, le pregunté que había decidido y
me dijo que Bella no nos acompañaría, le dijo que se negaba ir por ella y que
debido a su tardanza no tenía la intención de esperarla un minuto más...
@Doctor_Dark
28/03/2015