martes, 8 de octubre de 2019

Para ti, sin ti.

La verdad es que desde hace varios años te volviste una obsesión para mí, muchas veces te miraba como si la oportunidad para estar al menos un momento a solas contigo jamás se presentaría, y tuvieron que pasar muchos más años para volverte a ver y esa esperanza que parecía una llama mortecina volvió a arder con ímpetu.

Estas líneas, como mis sentimientos hacia ti, no tienen orden, ni interpretación consumada, solo quiero olvidar, olvidar tu bella mirada, tu cuerpo, tu escultural figura, tus labios de un rojo tenue que enmarcan una inefable sonrisa.

Es claro, ya no soy aquel impetuoso joven universitario que solía ser cuando te miré por primera vez, ya hace varios ayeres la timidez abandonó mis actos, pero claramente también tú cambiaste, y hoy te presentas como el acertijo más complejo que alguien pueda resolver, no importa si son diez quince o veinte años, detesto esa sensación, tantos años y sigo sin descifrarte, aunado a tu carácter tan cambiante todo se resume a fingir que te conocí el fin de semana pasado.

Tengo tantas ganas de ti, me siento tan bien a tu lado, disfruto cada segundo de tu compañía, respiro el dulce aroma de tu ser, deseando convertir cada momento en una eterno nosotros, y sin embargo es la vida misma la que me aleja de ti, perdí mi última gran lucha en el amor, y las batallas subsecuentes han sido derrotas menores; a nadie le gusta perder, al menos  yo siempre juego para ganar, y después de esta etapa tan difícil te encontré.

Que ganas de contarte todas mis amargas experiencias, pero aquella guerra  al culminar, también mató algo dentro de mí. Representas una época tan bella en mi vida que me gustaría recordarla a tu lado, pero ese es precisamente mi miedo, mostrarme vulnerable ante alguien, otra vez, mostrar eso poco que aún me queda y que tal vez lo juzgues insuficiente, no me sorprendería, he vuelto con cicatrices horribles, nadie vuelve del infierno sin al menos una marca de aquel viaje maldito.

Volví más fuerte, pero cansado de tanta derrota, volví más frío, pero con el corazón incendiado, volví más osado, pero con miedo a enfrentar más desgracias, como las que golpearon mi pasado.

Te preguntarás si es miedo, con valor acepto que sí, es miedo, vaya, porque no decirlo también, a estas alturas me atrae tanto tu cuerpo como tu alma, como tus labios, tus besos, tus abrazos, quiero lo primero, quiero lo segundo, no me conformo y quiero todo en conjunto, y de pronto enfrento tu frialdad, tu lejanía y desinterés. Y vuelvo a solo desear lo primero.

¿Que soy un maldito superficial? ¿Que solo pienso en sexo? ¿Que solo pienso en aquella parte de tu cuerpo que me enloquece? ¿Que por ello soy capaz de las locuras más grandes? Sí, no lo puedo evitar y esa es una de las partes que no te puedo explicar, que tomes de mí lo que quieras y si lo deseas puedes irte y no volver nunca, y de pronto tu inexplicable interés, tus sutiles, pero significativos detalles, tu memoria selectiva, tus caricias a mi alma oscura, y vuelvo a pensar que eres la correcta, vuelvo a desear todo y no solo tu cuerpo que me enloquece.

¿Y qué putas voy a hacer mañana cuando tu cuerpo se aleje de mí sin previo aviso? ¿Cuándo el interés se esfume y vuelva al punto inicial? Ese es el miedo que infundes en mí, ese es el grito que clama por abandonar mi cuerpo y de pronto se ahoga en una esperanza efímera como el suspiro de un enamorado.

Ya bastante he sufrido y no quiero sentirme herido una vez más, tengo las cicatrices más horribles que jamás has imaginado, y sin embargo no las muestro porque lo mío no es causar lástima, jamás he rogado por piedad y nunca buscaría que me compadezcas, para mi mala fortuna es todo esto, lo que no me permite avanzar, y que me impide mirarte a los ojos y pedirte la oportunidad para entrar en tu corazón. Vaya maldito dilema en el que me ahogo.

Sí, me gustaría tomar tu mano y caminar contigo el tiempo que nos reste de vida, pero tal vez eso te asuste y no quiero que eso ocurra, pero que importa si solo me permites poseer tu esencia, tu aliento, tu suspiros agitados, tus besos apasionados, tu piel desnuda, tal vez eso logre apagar el fuego que arde dentro de mí a causa tuya, y al final pienso que eso también podría asustarte, incluso ofenderte, nada más jodido que apostar el resto que a uno le queda, aunque sea poco y que a los ojos tuyos esa totalidad represente la más asquerosa de las mezquindades.

Veo con tristeza que miras mis manos vacías, porque nada poseo que valga montones de billetes, pero sí puedo ofrecer un corazón que clama por entregar el más puro de los sentimientos.

Ella, mi compañera “más leal” ha logrado permanecer y hacerse presente a lo largo de los años y a pesar de ello es celosa y reclama mi presencia, esa dama  exigente es mi soledad y solo me ha permitido impregnar en el papel estas letras llenas de mí, no hay un receptor humano para este monólogo, es más, no creo que estas letras a ti dedicadas, indescifrable mujer lleguen a postrarse frente tus ojos, porque simplemente, es un paliativo para este sentimiento que invade mi ser y pugna por ser liberado, pero la razón, es tratar de olvidarte y olvidar aquello que en mí provocas.

Es cierto, lo repito, tu personalidad tan veleidosa me confunde, me crea esperanzas que después mueren del modo  más atroz, hoy solo deseo caminar, lejos, hacia el horizonte de la mano de mi compañera “más leal”, alejarme de tu tentador encanto, porque sé que nunca existirá un nosotros, la vida me ha enseñado a no crear apegos y la esperanza de estar cerca de ti, es un apego que pienso abandonar lo antes posible.

Puedo lidiar con esta batalla perdida, siempre con la conciencia de que al menos en esta ocasión no recibí ningún daño considerable, solo trato de grabar en mi corazón errante y loco que tú no eres para mí y que la vida será mejor si me alejo para siempre de ti.

A final de cuentas el día de hoy inexorablemente morirá y sé perfectamente que mañana todo estará bien; sin ti.

                                                                                                            @Doctor_ Dark
                                                                                                           Septiembre 2019.




Amor-es.

Amor es la esperanza de una vida acompañado.

Amor es la mirada tierna, el deseo vehemente.

Amor es el cielo en la tierra.

Amor es la paz en medio de la guerra

Amor es poseerte con la lluvia como testigo.

Amor es soñarte, aferrado a tu cuerpo desnudo.

Amor es la incesante pasión que incinera las entrañas.

Amor es la calma efímera y el deseo eterno.

Amor es el infierno en la tierra.

Amor es la fotografía que miras todas las mañanas.

Amor es el recuerdo que lacera.

Amor es el corazón desgarrado.

Amor es la noche perpetua.

Amor es el incontenible llanto nocturno.

Amor es morir lento, mientras el recuerdo corteja a la añoranza.

Amor es aquella lágrima que viaja rauda por la mejilla y muere en el pecho.

Amor es la cicatriz que  dejó tu ausencia.

Amor es lidiar una guerra anhelando un poco de paz.

Amor es la esperanza moribunda.

Amor es nuestro primer recorrido hacía el adiós definitivo.