En ese momento me sentí frustrado, en verdad quería verla,
tomarme unas copas con ella, bailar, convivir, pues teníamos algunos meses sin
vernos.
Ya en la fiesta, noté disgustado a Azael, bebió poco, (raro en
él) no bailó y estuvo con cara larga casi toda la noche, aquélla noche y
contrario a los años anteriores, salimos casi a la media noche, previamente
Azael me ofreció su casa para quedare a dormir, yo sabía que necesitaba hablar,
pero la verdad era que no entendía su actitud, era evidente que extrañaba a
Bella, pues incluso yo sentía lo mismo.
Hasta antes de terminar la fiesta ese era el plan, nos iríamos
a su casa, platicaríamos lo sucedido y como era su costumbre, comenzaría a
quejarse de los malos hábitos de Bella, como sus celos o su impuntualidad, como
dije, ese era el plan. Yo bebí demasiado como es mi costumbre, bailé, traté de
hacer lo que se hace en una fiesta, divertirme, y vaya que lo logré.
Reptilio invitó a una de sus amigas de la universidad, con la
cual bailé casi toda la noche, notaba cierto interés de esta mujer, y antes de
que terminara el festejo, Reptilio me dijo que su amiga le había pedido que me
llevara con ellos a seguir festejando, éste me decía “anímate, le gustas a mi amiga”.
Yo me sentía bastante animado, tenía necesidad de seguir la fiesta, miré a
Azael y seguía como zombi, con la mirada perdida y con cara de pocos amigos,
sin duda le urgía llegar a su casa para “hablar” largo y tendido por teléfono
con Bella sobre la discusión de la tarde.
Mientras yo, no tenía ganas de arruinarle a mi amigo la
discusión telefónica con Bella, aunado a que no pretendía dejarme contagiar por
su amargura, decidí aceptar la invitación de Reptilio e ir a seguir la fiesta a
otro lugar.
Fuimos a los territorios de Reptilio, Neza; el lugar o la
dirección exactas no lo supe, lo que me importaba era seguir la fiesta, la hora
de llegada tampoco la sé, lo que recuerdo es que era un bar, parecía una bodega
antigua, muy grande, lleno a tope, tocaban rock en vivo, no estaba tan mal.
Las horas transcurrieron entre más alcohol y música, en
palabras de la amiga de Reptilio iríamos a la casa de éste allí haríamos
travesuras ella y yo, y es que debo aclarar que si fuimos hasta ese lugar fue
porque Reptilio ofreció su casa para darnos alojamiento por esa noche, o
madrugada como era el caso.
Lo que parecía un plan sin fallas se complicaba ya que cuando
salimos del bar, aproximadamente a las 4:30 de la mañana, noté extraño a
Reptilio, con independencia de que ya estaba bastante ebrio, entonces comenzó
con las necedades que no todos los borrachos hacemos.
Reptilio inició preguntando a su amiga por el lugar donde
iríamos enseguida, ella contestó que a su casa, es decir a la de Reptilio,
entonces este último contesta que mejor fuéramos a un hotel, siguió preguntando
si no se le antojaba tener sexo con él y conmigo, ella se negó y refutó que no
era necesario ya que él nos ofreció pasar la noche en su casa tanto a ella como
a mí. Así fue como Reptilio se alejaba del lugar donde yo me encontraba y su
amiga le seguía el paso.
Ya habían pasado algunos minutos desde que salimos del bar,
fue en ese preciso momento, cuando pasaban frente a nosotros un convoy de
patrullas de policía y alrededor de tres ambulancias que iban exageradamente
rápido, el ruido característico de las sirenas me estremeció, sentí como se me
crispaban los vellos corporales, de pronto esa sensación me hizo extrañar los
rumbos que frecuento y sentir lo lejos que me encontraba de casa. Harto de su
estúpida discusión le dije a la amiga de Reptilio que lo dejáramos, pues
detesto a los idiotas que no saben tomar y peor cuando son “mala copa”, ella
contestó que Reptilio estaba muy ebrio y que no era correcto abandonarlo ahí,
que él era su amigo, entonces ella cambió los planes y me dijo que si la
acompañaba a dejar a Reptilio, ella me invitaría a casa de sus padres, pues
ellos no se encontraban en la ciudad.
Ya con esa tentadora propuesta accedí a sus deseos y llevar al
hijo de mil putas del tal Reptilio a su casa, al llegar al lugar me sorprendí,
pues si el rumbo del bar al que fuimos me parecía horrible, el barrio de Reptilio era asqueroso, esa madrugada tan prometedora parecía nublarse a cada momento,
me sentía intranquilo en ese maldito lugar, parecía la escenografía de una
película de guerra.
¡Mierda! Me lamentaba con furia para mis adentros, pensaba, lo
de menos era encontrar algún loco que nos quisiera robar lo poco que teníamos,
o peor aún que atentaran contra la dama, y extrañamente como lo expresé
anteriormente eso era lo de menos, vino a mi mente el hecho de que alguien nos
matara, pues ese lugar era el propicio para ello, oscuro solitario, ¡mierda! Dije
una vez más, sin duda no temo morir, pero morir en un sitio tan asqueroso como
este, ¡nunca! Ni hablar me encontraba en alerta máxima, con la adrenalina a
tope, tanto que ya ni recordaba en que momento lo ebrio se me había bajado.
Reptilio se despedía una y otra vez de su amiga, el muy
idiota insistía en convencerla de tener sexo con él, hasta se atrevió a
proponerle que me abandonara allí, que solo le daría asilo a ella, su amiga con
mucha sutileza lo mandó a la mierda, que patético lucía el pendejo. Justo al
partir la amiga y yo, Reptilio me miraba con rencor, sin duda me retiraba como
el vencedor y me llevaba a la dama, él sabía que la llevaría a la cama cuanto
antes y no precisamente a dormir. Destilaba envidia y mucho coraje, pero ni
modo el ganador era uno y no era él precisamente.
Eran las 5:30 de la mañana, luego de una breve caminata y una
larga espera para encontrar un maldito taxi llegamos al metro Pantitlán, le
sugerí a mi nueva conquista un hotel en el otro extremo de esa línea, en
Tacubaya, no tenía tanto dinero, pero según mis cálculos, para ese hotel y para
condones sí me alcanzaba.
De la manera en la que una
mujer sabe convencer un hombre ella me
dijo que prefería su casa, que me la pasaría bien e incluso me permitiría estar
todo el día con ella, mientras que yo pensaba: “pinche vieja está loca, tú coges
y te vas”, de ninguna manera pretendía quedarme con esa mujer todo el día,
además, le tenía que cobrar el favor que le hice al no abandonar al estúpido de Reptilio, ella estaba en deuda debía pagarme, debo aclarar que Reptilio era
amigo de esa mujer, no mío, para mí, sólo era un compañero de parranda, al cual
nunca volvería a invitar ¡a ningún puto lado!...
@Doctor_Dark
02/04/2015
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